Hace ya algún tiempo habíamos comentado, en estas páginas, las grandes transformaciones que está sufriendo la economía mundial, en muy buena parte debido a la incorporación de China y la India en los mercados internacionales
Hace 20 años, estas dos naciones no contaban, aunque tuvieran más de 2 mil millones de habitantes. Pero ahora, que no sólo han crecido, sino que se han quedado con segmentos muy importantes de los mercados, todo ha cambiado. No es una cosa menor, significa que los mercados de mano de obra crecieron 30% de golpe y porrazo, lo que se ha reflejado en menores salarios para los demás. Y ahora que el tiempo ha pasado, lo que crece 30% es el consumo.
Uno no piensa en esas cosas, pero cuando un chino deja de comer sólo arroz para desayunar un huevo, o para comer a medio día una costillita de puerco, el mercado mundial tiene que tener ese huevo y ese cochino. Y cuando no es un chino, sino mil 300 millones, pues se requieren muchos huevos y muchos puercos… Y no siempre los hay disponibles, de manera que el mecanismo del mercado empieza a funcionar y el precio ajusta las diferencias entre los chinos que comen y los marranos que mueren.
Si además tenemos diferentes patrones climáticos y empieza a llover de más en donde se sembraba, o de menos, pues habrá poco para comer, pero más comensales, así que el precio tendrá que moverse muy rápido. Y para terminar, si a alguien se le ocurre un nuevo uso para alguna mercancía, la nueva demanda también presionará para que el precio suba. Es el caso del maíz, que nosotros usamos para comer, pero en la mayor parte del mundo se usa como alimento para animales, y también como materia prima para endulzante, y recientemente para hacer etanol.
En suma, hay tres grandes transformaciones en los mercados: crece la demanda por la incorporación de China y la India en la economía internacional, se reduce la oferta por el cambio climático y se altera la demanda por nuevos usos para los mismos bienes. Estas tres transformaciones se han reflejado, en los últimos 15 años, en mayores precios del petróleo, el acero, el cobre y muchos otros insumos industriales, pero ahora también parece estarse reflejando en los alimentos. No crea usted que China está comprando mucho más maíz que antes, pero sí soya. Y tampoco parece haber incrementado significativamente su consumo de trigo, pero el mal tiempo redujo la producción de Canadá y de zonas europeas. El caso es que prácticamente todos los bienes llamados commodities, es decir, bienes que se consumen en grandes cantidades de manera estandarizada, han subido de precio en los últimos años.
El maíz, como sabemos, pasó de su precio normal de 100 dólares por tonelada a 170 dólares a inicios de este año, y ahora parece estable en 150. No ha regresado al precio normal, pero ya no ejerce la presión de los primeros meses, cuando el kilo de tortilla se fue a 12 o hasta 14 pesos. Sin embargo, ahora el que sube es el trigo, que de los 120 dólares que normalmente costaba, ahora se compra entre 250 y 300 dólares por tonelada. Más del doble. Así que ahora que la tortilla ya está más o menos estable, lo caro será el pan. Servirá para adelgazar un poco.
Pero, como le decía, es un fenómeno extendido. La soya, que normalmente cuesta entre 250 y 270 dólares por tonelada, ahora está en 390. El arroz, de 200 a 260 dólares; El sorgo, que está sustituyendo al maíz en el alimento para animales, ya pasó de menos de 100 dólares a 150, aunque llegó a estar en 170, igual que el maíz. Las naranjas pasaron de 800 a mil 200 dólares. Y los minerales, por las nubes: el aluminio de 2 mil a 2 mil 700; el cobre de 3 mil 700 a 7 mil 500; el estaño, de 700 a mil 500. El acero ya se estabilizó, afortunadamente, en 550 dólares la tonelada.
A lo mejor no lo cree usted, pero vivimos tiempos muy especiales. Muy parecido a lo que ocurrió durante el siglo XIX, cuando las naciones poco a poco se fueron construyendo, la industria empezaba a aparecer y las sociedades tenían que romper con siglos de costumbres para entrar en nuevas tradiciones. Algo así nos pasa ahora. No sé si es buena o mala suerte, pero sin duda es algo poco común. Y si a eso le sumamos nuestro propio proceso, que comentábamos el martes, pues el asunto se complica. Así que si usted piensa que no entiende lo que pasa, tiene usted razón.
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